Se escapó una gran oportunidad

Aguada no jugó lo que puede, cayó ante Quilmes por 85 a 74 y perdió una gran oportunidad de cerrar su clasificación a segunda fase hoy mismo. Por Néstor Barrosa

Aguada llegó a la segunda jornada del cuadrangular de Liga Sudamericana con el panorama muy claro. Pinheiros había derrotado a Osorno a primera hora y la consigna era una sola: ganarle a Quilmes y sellar definitivamente la clasificación.

Pero no se pudo. Fue victoria prácticamente de principio a fin del equipo argentino, que marcó diferencias desde el comienzo y que luego, pese a algunos intentos de reacción aguateros con más empuje que juego, siempre encontró soluciones y respuestas.

Un muy mal primer tiempo aguatero y fundamentalmente un muy mal primer cuarto. Demasiadas distracciones defensivas que le permitían a Quilmes anotar con facilidad, desorden ofensivo generalizado que terminaba en tiros forzados y pérdidas permanentes, un equipo que desarrollaba sus conceptos de juego y otro que parecía correr detrás del rival, hicieron que Quilmes tomara ventaja rápidamente. A los cinco minutos de partido el score era de 13-2 para la visita y Aguada trasmitía una sola cosa: desconcierto. Cabrera probó variantes, intentó soluciones, pero estas nunca llegaron y nos fuimos al cierre del primer cuarto perdiendo por 14 (24-10).

El segundo cuarto fue más parejo, pero el partido no se emparejó. Parece un juego de palabras pero lo cierto es que Quilmes siguió dominando el trámite y consciente de que estaba dominando el ritmo del juego, continuó aplicado defensivamente y prolijo en ataque, simplemente manteniendo la diferencia, que al cierre de los primeros 20 minutos terminó siendo de 19 (45-26). Aguada nunca dio el tono. No mostró intensidad defensiva, no tuvo paciencia en ataque, no tuvo efectividad en el tiro. Todo le salió mal.

Para el segundo tiempo las cosas mejoraron, pero no lo suficiente. Se mejoró en intensidad defensiva, pero siguieron los desajustes. En ataque se alternaban buenas y malas. El equipo se apresuraba y caía en reiterados errores de lectura y Quilmes, que a lo largo de los 40 minutos demostró ser superior en conceptos de juego, mantuvo el control de trámite y score sin mayores sobresaltos. Cada vez que Aguada, básicamente “revoleando el poncho” acortó diferencias que daban a pensar en una posible reacción, los argentinos respondieron con ofensivas claras que terminaron en tiros exteriores (9/21 en triples, 42,9%) o goles de bandeja al término de posesiones largas (varios de ellos con foul incluido). A cada intento de reacción aguatera, la visita encontraba una respuesta “desmoralizante”.

Lo cierto es que nunca se pudo reducir la diferencia a menos de siete u ocho puntos sin caer en algún error que le permitía a Quilmes responder y recuperar la diferencia, hasta terminar cerrando la victoria por 11 puntos, 85-74.

Con este escenario, Aguada se jugará la clasificación en la tercera fecha, ni más ni menos que ante Pinheiros (que a primera hora se impuso a Osorio por 102 a 73) y las posibilidades son claras.

Si Aguada gana por diez o más puntos, o por nueve convirtiendo por encima de 84 puntos, automáticamente estará clasificado.

En caso de ganar por una diferencia de hasta ocho puntos, quedará tercero pero con grandes chances de ser el mejor tercero de los tres grupos y avanzar a semifinales.

En caso de perder deberá esperar qué pasa en el Grupo C.

En materia estadística, el goleador aguatero volvió a ser Kyle Lamonte con 26 puntos, secundado por Demian Álvarez con 20 y Jeremis Smith con 20.