Derrota que complica

Aguada tuvo una muy mala noche ante Malvín, cometió un sinfín de errores propios y cosechó una derrota ajustada pero que puede complicar de cara al futuro. Por Néstor Barrosa

Por primera vez sin Leandro García Morales en cancha, del que se confirmó la fractura del cuarto metacarpiano de su mano izquierda y una recuperación de más de un mes, Aguada tuvo una de sus peores presentaciones en lo que va del torneo, sobre todo en la faz ofensiva y terminó perdiendo un punto fundamental en el afán de descontar ventaja a sus rivales.

Dentro de un juego que en líneas generales fue feo de ver, mal jugado y con poco goleo, el que comenzó mejor fue Aguada desde el tiro exterior. Un triple y una conversión “de 6.74”, más un triple de Pereiras y uno de Izaguirre, permitieron a Aguada tomar la delantera al comienzo del partido, ante un Malvín que era bien controlado en defensa y tenía a Kiril Wachsmann como jugador de mayor peso ofensivo. Parcial de 13-8 en los primeros cinco minutos en favor del aguatero, que fueron sucedidos por tres minutos a puro error y sin mover el tanteador. Apenas una bandeja de Pereiras hubo en los últimos cinco minutos, pero alcanzaba para que Aguada se llevara el primer parcial por 15 a 12.

El comienzo del segundo cuarto fue igual de chato que lo que se venía viendo, salvo por lo que hacía Pereiras. A la gran defensa a los perimetrales rivales le agregó movilidad en ataque y se convirtió en el único jugador que marcaba diferencias. En tres minutos Aguada colocaba un 6-0 (todos de Fede) para sacar ventaja de seis, la que se estiró a 10 en los dos minutos siguientes por conversiones de Roberts y Watkins. De todas formas, Aguada no jugaba bien. No se pasaba la bola, costada generar ventajas, no aparecían chances claras de tiro y, desde la tribuna, parecía extrañarse demasiado a Leandro, tanto en su faceta anotadora como en la asistidora.

Un minuto de Pablo López pareció acomodar un poco las cosas del lado de Malvín, que rápidamente encontró un triple de Cabot. Con la salida de Sarni por tercera, el propio Cabot pudo participar másdel ataque y con un buen trabajo de Wachsmann en las cortinas, también pudo aparecer el extranjero Paul con un par de triples. Minutos de desconcierto defensivo para Aguada, que vio cómo el rival le redujo la ventaja a una bola y que se fue al entretiempo ganando por cinco (33-28) por una bandeja de Bavosi sobre el cierre. Había que aprovechar el descanso largo porque había mucha cosa para mejorar.

Pero la mejoría no llegó. Lejos de eso, el tercer cuarto fue el peor de la noche para un Aguada que fue un cúmulo de errores, que en ningún momento “pensó” en ataque, que careció de lucidez y paciencia para generar ofensivas claras y que, para colmo, cuando fue a la línea tiró realmente muy mal. Solo seis puntos de cancha en el cuarto, con pasajes de dos y tres minutos sin anotar y un sinfín de pérdidas por malas decisiones son el resumen del rojiverde en el tercer periodo, cosa que Malvín aprovechó aun sin brillar, para igualar acciones en 42 de cara a los diez minutos finales.

El último cuarto, para no desentonar con el resto del partido, también se jugó en ritmo de doma. Pero el que mejor hizo las cosas fue Malvín, fundamentalmente por el cierre de Michael Hicks. El panañemo se adueñó de la ofensiva playera, tomó la responsabilidad de asumir el cierre del partido e hizo todo bien. Desde controlar y casi anular a Fells en ataque, hasta correr la cancha, convertir y generar juego para sus compañeros. Nueve puntos, una asistencia y un recupero clave fueron la cosecha del extranjero en los diez minutos finales.

Del lado de Aguada, nerviosismo y desconcentraciones en ambos lados de la cancha. El equipo estaba trancado y solo se mantenía en juego a impulsos individuales entre los que se destacaron algunos puntos de Fells al comienzo del cuarto (pero que luego se diluyó), algún lanzamiento de Izaguirre y, pese a estar en su noche más floja en lo que va del torneo, lo que podía hacer Roberts intentando postearse. Pese a todos los problemas de juego y a la pésima noche de libres (12 de 23), Aguada igual llegó a los 20 segundos finales a un punto, pero remató el juego como lo disputó durante toda la noche: con errores imperdonables. Una mala defensa en la última bola le permitió a Hicks correr la cancha y poner una bandeja con foul incluido y, pese a que el extranjero erró el libre y Aguada tomó el rebote con desventaja de tres y 16 segundos por jugar, una nueva pérdida infantil de Roberts (la novena) le permitió al playero recuperar la bola, ir de nuevo a la línea y liquidar definitivamente el juego en cifras de 61 a 56.

Noche para el olvido y una derrota que sigue achicando el margen de error y preocupando en cuanto a las posiciones de cara al futuro. Las fechas pasan y las diferencias con los que están arriba no se acortan.

En cuanto a rendimientos individuales, el goleador del partido fue Courtney Fells con 13 puntos (6 asistencias), secundado por Lee Roberts con 12 y nueve rebotes (aunque también nueve pérdidas) y Federico Pereiras con 11 puntos, cinco rebotes y dos recuperos.

En materia colectiva estuvo lo más preocupante de un equipo que se dio apenas 11 asistencias cuando venía de promediar más de 20, perdió 15 pelotas que permitieron 19 de los 61 puntos del rival y que tuvo un 21% en triples (4 de 19) y un flojísimo 52% en libres, fallando 11 de los 23 que tiró.

Pero pese al mal juego realizado, por lo hecho por este plantel a lo largo de la temporada y los resultados que obtuvo (8 victorias, 4 derrotas) no queda más que confiar en que se seguirá peleando con chances hasta el final.

Otra noticia negativa de la noche, vuelve a tener que ver con la parcialidad. Desde la tribuna -y esta vez nada tuvo que ver “la barra”- un parcial arrojó un vaso con líquido al sector del banco de suplentes de Malvín, circunstancia que fue advertida y denunciada por la terna arbitral. Parecería que no queremos escarmentar.