Como el hincha más disfruta

Pese a no hacer un gran juego y tras alargue, Aguada se quedó con un nuevo clásico (el 60 de 112 jugados) y continúa la escalada en la tabla rumbo a puestos de liguilla. Por Néstor Barrosa

No fue un buen partido de Aguada, pero tratándose de un clásico y exigido por la necesidad de victorias, fue lo que menos importó cuando por allá por las 23:50hs se terminó de cerrar la victoria. Victoria trabajosa y hasta sufrida, pero merecida por la jerarquía mostrada por las individualidades en el cierre.

Al margen de algún tiro exterior ocasional, Aguada comenzó el partido con una consigna clara: cargar en el juego interno, especialmente con Roberts. El extranjero ganó el mano a mano con Forte cuando lo atacó, pero también sufrió para defenderlo en el aro propio. En ese mano a mano, la primera ventaja fue para el extranjero de Goes que no solo le convirtió a Roberts, sino que además le sacó dos faltas rápidamente y ante el ingreso de Izaguirre, también logró anotarle. Eso, sumado a alguna bola exterior de Mojica y a un buen ingreso de Martínez, complicaron a un Aguada que no terminaba de afirmarse en defensa y que además, llegó a estar casi cuatro minutos sin convertir. El juego era entreverado y dentro del entrevero, el que parecía sentirse más cómodo era el misionero. Un par de posteos de Doblas y un triple de Pereiras mantuvieron al equipo en juego y cerrar el primer periodo 16-20.

El segundo cuarto tuvo un mejor comienzo de Goes. Martínez (de gran noche) asumiendo el liderazgo y el goleo de su equipo, Borsellino en lo suyo fue importante y sumó puntos, García Morales era bien neutralizado y en la primera mitad del cuarto, Goes sacaba renta de ocho. La distancia no era mayor gracias a un par de bombazos de Pereiras e Izaguirre, pero el rojiverde no estaba bien y era superado en ambos costados de la cancha. Recién para el desenlace del cuarto la cosa cambió radicalmente y con un responsable principal: Mateo Sarni.

El ingreso de Mateo fue el principal revulsivo porque elevó la intensidad defensiva, contagió al equipo, incomodó a Martínez y, con la reacción cimentada desde la defensa, aparecieron los puntos tras pérdidas y la confianza (más agresividad) para atacar el aro y generar goles de bandeja o desde la línea de libres. Aguada pasó a sentirse dominador del trámite en esos minutos y producto de ellos sobrevino un 14-1 para pasar al frente 44-39 pero al cierre del cuarto, un triple de casi nueve metros de Martínez selló el 44-42 en favor del aguatero.

El tercer cuarto fue parejo, con alternancias en el tanteador y con ventajas que nunca superaron los tres puntos para un lado o para otro. Aguada (al margen de algún tiro exterior muy aislado) mostraba claramente que su intención era cargar la pintura. Y tanto Doblas como Roberts, pero fundamentalmente el español, lograron pesar en ese sector de la cancha. Pero del otro lado seguí pesando Forte en el juego interno y tanto Martínez como Mojica marcaban diferencias entre los perímetros. El tercer cuarto se iba con victoria de Goes 66-64.

El último cuarto mostró alto voltaje pero poco juego, sobre todo por parte de Aguada que seguía luciendo incómodo en cancha. El que imponía el ritmo y el tipo de juego era el rival y Aguada se mantenía en partido por el nivel de sus individualidades, pero sin jugar como hubiera querido. Fernando Martínez seguía siendo el que tiraba del carro en la visita, por momentos acompañado por Mojica y particularmente en el cierre, con buenos aportes del nigeriano Edo (dobles y tapas). En Aguada, por su parte, Pereiras aportaba marca y corridas de cancha, mientras Roberts comenzó a asumir y lastimó en la pintura. Y conforme se acercaba el final del juego y pese a no haber tenido una buena noche, comenzó a aparecer la clase de Leandro. Sin haber tenido un gran juego, pese a haber estado entreverado y hasta malhumorado, en el cierre aparecieron su oficio, su experiencia para generar faltas y su efectividad en libres. Precisamente con libres se empató el partido en 84 y la última la tuvo Goes, pero una gran defensa colectiva de Aguada impidió recibir la bola a Martínez y obligó a un mal tiro que forzó el alargue.

Si bien la sensación a lo largo de los 40 no había sido buena porque el equipo no había jugado bien, la impresión al haber forzado el alargue era positiva. Aguada llegaba con el envión anímico, se lo veía más entero físicamente y menos comprometido en tema de faltas y había comenzado a aparecer Leandro.

Y como para ratificar esa sensación, el propio Leandro fue el encargado de abrir la brecha con seis puntos consecutivos. Goes pasó a depender casi exclusivamente de Martínez que seguía imparable y era la razón por la que el juego no terminaba de quebrarse, pero Aguada era más. Roberts y Doblas siguieron siendo un problema sin solución en el juego interno y cuando salieron los dos por quinta falta y podía generarse alguna complicación, entró para tener un gran cierre de partido el jugador que más dudas nos venía dejando a todos: Weyinmi Rose.

Notable cierre del “8” aguatero que en un momento complicado puso una tapa clave, dio una mano en defensa y en el aro rival generó faltas y puso cinco de seis libres para mantener a Aguada siempre en las dos posesiones de ventaja.

Resultado final de 103 a 97 y nuevamente, no sin sufrir, el clásico vuelve a quedar en casa.

Lee Roberts con 24 puntos, García Morales y Doblas ambos con 23 y Fede Pereiras con 14 fueron los principales anotadores en un Aguada que, a diferencia de partidos anteriores, tiró muy pocos triples (6/19) y basó todo su juego en cargar la pintura y atacar el aro. Prueba de ellos son los 46 tiros de dos puntos, para un equipo que promediaba en el entorno de 32 y los 44 libres lanzados, de los cuales convirtió 35. Un total de 31 faltas recibió Aguada, de las cuales veinte recibieron entre Doblas, Roberts y Leandro.