Novena en casa

Cierre de juego y de serie memorables para Aguada, que derrotó a Malvín por 88 a 82 y tras una temporada llena de vicisitudes, se sobrepuso y conquistó la tan ansiada novena. Por Néstor Barrosa

Tras una serie que tuvo de todo, Aguada hizo un gran séptimo juego para coronar un título que se venía postergando desde hacía varias temporadas. El juego arrancó con Feeley participativo en ataque, con un buen nivel defensivo y con una rápida ventaja de 8-0, pero con Millsap como referente ofensivo Malvín reaccionó y el partido tomó la tónica con la que seguiría hasta el cierre: la paridad.

Once intercambios en el liderazgo, ocho veces empatados en el tanteador y con ventajas que no superaron los seis puntos, el partido se volvió de rachas y con figuras que mostraron su valía y asumieron el protagonismo. Blair y Millsap eran los principales referentes ofensivos de Malvín, al tiempo que Thornton se ponía el cuadro al hombro. Pese a la lesión de tobillo sufrida en el sexto juego y a las pocas horas de recuperación, el “1” aguatero mostró su valía y su gran potencial ofensivo. No fue su noche en el lanzamiento largo, pero fue desequilibrante cargando el aro, generando faltas y poniendo 16 de 16 en libres.

Y rodeando a Thronton, varios jugadores alternaron momentos importantes. Izaguirre tuvo un buen ingreso tanto defensivo como aportando tiros de frente. Fede Pereiras, a su soberbia tarea defensiva le sumó goles importantes en el tercer cuarto y el inicio del último, Feeley fue regular a lo largo de todo el partido e incluso logró detener a Hatila. Aunque no se destacaron en el goleo, Bavosi y Taboada pusieron puntos en momentos importantes e hicieron un gran trabajo defensivo conteniendo a la primera línea rival. Y dentro de la paridad, todos sentíamos que faltaba algo: el aporte de Zach Graham.

Y todo lo que desde la tribuna se le reclamó a Graham durante prácticamente treinta minutos, el extranjero lo aportó en el cierre del juego. Luego de tres cuartos en los que hasta pareció displicente, en el embudo del partido asumió y le dio al equipo todo lo que se esperaba de él. Con el juego 68-73 a falta de cinco minutos y luego de un gol de bandeja de Taboada, el “32” encendió motores, se sumó a lo que venía generando Thronton y terminó siendo el líder ofensivo del equipo para redondear un 20-9 que liquidó el partido. Triples y dobles fundamentales para liderar la reacción y cerrar el partido con victoria, para un extranjero que se volvió incontenible y puso 13 de sus 20 puntos en los diez minutos finales.

Estadísticas finales de 26 puntos y ocho rebotes para Al Thornton, 20 para Graham con 4 de 5 en triples, 14 puntos y siete rebotes para Feeley, 11 puntos (3 de 5 en triples) más tres recuperos para Pereiras. En materia colectiva, destacar la gran mejoría rojiverde en la zona pintada, que le permitió ganar 40-27 en la toma de rebotes (19 ofensivos) y así generar 25 puntos de segunda oportunidad contra siete del rival, sumado a la gran efectividad en lanzamientos libres, 21 de 23 contra 12 de 22.

¡La novena copa está en casa y La Aguada está de fiesta! Un merecido campeón que, no solo derrotó en buena ley al que probablemente sea el mejor equipo de la última década, sino que además derrotó en semis a otro de los candidatos como lo era Nacional y se impuso claramente en cuartos de final a un equipo de gran temporada regular como Defensor Sporting.

Premio que disfruta la gente que en todo momento acompañó al equipo, premio para el plantel que convivió con varias dificultades a lo largo del año y siempre dio la cara en los momentos decisivos y premio para una dirigencia que luego de muchos años de esfuerzo y de dos temporadas de final doloroso, siempre redobló la apuesta y siempre fue a más. Desde la planificación de principios de temporada, hasta los cambios que hubo que hacer en el desarrollo de la misma, la dirigencia siempre redobló la apuesta y siempre fue a más.

Con empuje y valentía, Aguada vuelve a ser campeón… a la Brava Muchachada ¡SALUD!