Jugó en las Formativas de Biguá. En Primera, además de Aguada, defendió a Cordón, Welcome, Unión Atlética y Tabaré. En el exterior pasó por el básquetbol de Alemania y la Leb Oro de España. Varios años vistió la camiseta celeste de la Selección, con la que ganó 2 Campeonatos Sudamericanos. Fue 8 veces campeón Federal (6 con Cordón y 2 con Welcome). Una carrera envidiable, pero… “La deuda que me quedó fue salir campeón con Aguada…”, confiesa el ex capitán aguatero, que en esta nota habla, también, de aquellas finales con Welcome, de su retiro del básquetbol que no pudo ser en Aguada, de su futuro como entrenador, de su vida tras el asalto en el que fue herido de bala…
Por Javier Díaz
Para www.aguada.com.uy
¿Cambió algo en tu vida tras el episodio que te tocó vivir hace ya algunos meses?
Uno trata de tomar precauciones y de cuidarse, pero esas cosas son totalmente inesperadas. Y uno tiene que seguir viviendo, tiene que seguir trabajando y salir a la calle. Ojalá se pueda hacer algo contra eso en algún momento. Pero es la sociedad que nos toca vivir hoy en día y, obviamente, no se lo deseo a nadie. Por suerte, en mi caso, la puedo contar y no me dejó secuelas para el futuro. Volví a nacer. Me operaron dos veces pero ya estoy haciendo vida normal.
Hoy, a los 39 años, ¿qué vínculo tenés con el básquetbol?
Estoy haciendo el curso de entrenador, son tres módulos y estoy en el segundo, en el futuro tengo ganas de ser Director Técnico, hasta por un tema familiar porque mi padre fue entrenador durante muchos años. Digo que en un futuro porque, a dos años de haber dejado de jugar, todavía estoy haciendo ese quiebre que hay entre dejar la actividad como jugador y vincularse al básquetbol en otro rol, por eso no siento la necesidad de estar trabajando ahora mismo.
Ya de alguna manera tuviste algún contacto con la dirección técnica en el último ascenso de Aguada.
Sí, por supuesto, y como primera experiencia mejor no pudo haber sido, ya que fue en Aguada, con todo lo que significa Aguada para mí, y pudimos lograr el ascenso. Pero fue algo especial porque éramos tres personas involucradas en las decisiones y en como manejar al equipo, pero creo que los tres aportamos lo nuestro y fue importante para que Aguada volviera a Primera.
¿Tuviste después de esa experiencia alguna chance de trabajar?
Sí, este año tuve dos propuestas muy interesantes: una fue de Gonzalo Caneiro, un amigo de toda la vida, que este año va a dirigir a Cordón y me propuso acompañarlo en el Cuerpo Técnico y la otra me produjo también una gran alegría, fue de Marcelo Capalbo, para acompañarlo en Aguada. Pero a los dos les terminé diciendo que no. Este año me pasaron muchas cosas, como te decía estoy recién dejando atrás la etapa de jugador, tengo ganas de disfrutar a mis hijos. Y el trabajo de entrenador exige mucho más tiempo de dedicación que cuando uno juega. Para hacerlo hay que hacerlo bien, cuando sienta realmente ganas y que tengo la cabeza metida enteramente en el básquetbol, en ese momento es que voy a dirigir.
Jugaste tres finales con Aguada: la del Federal 1999 (ante Welcome), la del Panamericano 2000 (ante Estudiantes de Olavaria) y la de la Liga 2005-2006 (ante Trouville). ¿En cuál sentís que se estuvo más cerca de llegar al título?
Las tres fueron distintas, pero en la única en que la frustración fue realmente grande, fue en la que perdimos contra Trouville, porque yo consideraba que Aguada tenía todo para ser campeón. No había una gran diferencia de equipos entre Trouville y Aguada y entonces me dolió muchísimo. En la del Federal del 99 nos enfrentábamos a todo lo que significaba Welcome en esa época, no sólo a la calidad de plantel que tenía, sino también a todo lo que se rumoreaba en ese entonces. Y en el Panamericano llegamos como invitados y fuimos la gran sorpresa, en la final enfrentamos a un equipo que estaba a otro nivel y, de cualquier manera, el partido se definió en los últimos dos o tres minutos. En las tres finales estuvimos muy cerca, pero te repito, en la que siempre sentí que teníamos todo para ganar fue frente a Trouville.
Pero fue un 3 a 0 contundente de Trouville. ¿Qué pasó?
Y… una serie de factores que… no sé… O los sé pero es difícil decirlos. El equipo en ese momento, cuando había que dar lo mejor, no supo estar presente. Fallamos los jugadores, el cuerpo técnico, fallamos todos… También estuvo la lesión de Tim Frost, que tuvo una fractura en la nariz y eso lo limitó un poco. Pero, en definitiva, no estuvimos a la altura de las circunstancias.
En el Federal del 99 llegar a ser finalista ya fue un gran mérito, ese Welcome, por todo lo que mencionaste, era difícil bajarlo.
Con Welcome en ese momento se vivía una situación muy extraña, hasta en el tema de los árbitros. Antes de las finales había una lista de árbitros que supuestamente tenían vinculación con Magurno, sobre todo dos árbitros; y Juan Pedro Bonino, que era el presidente de Aguada, fue a hablar con el presidente de la Federación y le dijo que no los quería en ninguna de las finales. En el segundo partido los pusieron a los dos y, lamentablemente, nos perjudicaron.
Siempre quedó “la duda” sobre el rendimiento de Quincy Alexander en el último partido.
Fue un rumor que siempre quedó pendiente. Uno, obviamente, no puede meterse en la cabeza y en el corazón del jugador, él sabrá si entregó todo lo que tenía para entregar ese día. Pero es muy difícil meterse a hablar de esa situación. De lo que sí se puede hablar es de los árbitros, era algo público y notorio, no se puede comprobar si alguno de esos árbitros nos perjudicó intencionalmente o, simplemente, fueron errores, pero en ese tema eran más que rumores. Fue una época, la verdad, negra del básquetbol. Muy oscura. Pasaron cosas que no debieron pasar.
¿Te duele no haber podido ser campeón con Aguada?
Sí, claro. Tuve la chance de ser campeón varias veces en otros equipos y también con la selección, pero por todo lo que significa Aguada, por las ganas de salir campeón que hay en Aguada, fue la deuda que me quedó en mi carrera como jugador. Estuvimos muy cerca tres veces y no se pudo dar. Pero bueno… siempre pongo el ejemplo de mi padre, que jugó más de 20 años en Primera y nunca pudo ser campeón.
Capaz se te da como entrenador.
Ojalá, es una ilusión que siempre tengo presente, pero bueno… el tiempo dirá.
No saliste campeón con Aguada pero, de cualquier manera, viviste muchos momentos lindos en el club. Si te pregunto por algún triunfo, puntualmente por algún partido que recuerdes, ¿cuál te viene a la mente?
Lo tengo claro, en mi primer año en Aguada, un partido contra Welcome en la cancha de Aguada. La cancha nunca había estado así de gente, era impresionante. Lo ganamos y ese partido, posteriormente, nos permitió empezar ganando la serie final 1 a 0. Recuerdo ese encuentro por el entorno, por lo que había en juego. Yo tuve una buena noche y en ese partido creo que hice un click con la gente, a partir de ese momento empecé a disfrutar mucho más el jugar en Aguada.
A pesar de no haber sido campeón, sos ídolo para muchos hinchas aguateros.
Más que ídolo, a mí me gusta la palabra “reconocimiento”. El respeto que siempre tuvieron los hinchas de Aguada para mi actitud como jugador. Ídolo representa mucho, no es por falsa modestia. Agradezco el gran reconocimiento que la gente ha tenido conmigo, tuve dos etapas en Aguada y desde un principio valoraron mi dedicación y la entrega por la camiseta. En Aguada siempre me trataron muy bien, hice muchos amigos. A veces resignaba dinero por jugar en Aguada, pero, la verdad, lo que disfrutaba jugando en Aguada no lo pagaba otro club que de repente me tentaba para irme. Te digo más, hoy me arrepiento la última vez que me fui de Aguada, cuando pasé a Unión Atlética. Yo quería pelear por un campeonato y Aguada en ese momento no tenía la fortaleza económica como para hacerlo. Quise buscar un cambio pero hoy me arrepiento. No hay misterios, en el fútbol es Peñarol y Nacional, en el básquetbol hay un solo equipo en convocatoria e hinchada, y es Aguada.
¿Te hubiera gustado retirarte en Aguada?
Sí, sí, la verdad que sí. Esa era la idea. Pero ya está. Ya no es momento de buscar culpables. Pero yo tengo bien en claro como actué en ese momento, hice todo por jugar una vez más en Aguada. Hasta el día de hoy me pregunto que pasó. Fue un momento muy triste y muy duro para mí no haber podido cerrar mi carrera jugando en Aguada.
¿Te sentís hincha de Aguada?
Sí, me siento hincha de Aguada. Gané muchas cosas en Cordón y me siento, también, hincha de Cordón, que además fue el equipo que me permitió debutar en Primera. Pero como Aguada no hay. Con el tiempo pasé de odiar a Aguada, como pasa con todos los que no son hinchas de Aguada, a quererlo, a sentirlo, a disfrutarlo. Fue un proceso. Es un club que aprendí a querer. No soy hincha de toda la vida pero en mi etapa de jugador aprendí a quererlo mucho.
¿Cómo ves a Aguada de cara a la próxima Liga?
No es de los presupuestos más caros pero se intentó mantener un equipo competitivo, creo que se están haciendo las cosas bien. Y creo que fue una gran elección la de Capalbo como entrenador. Lo conozco mucho y tiene todas las condiciones para ser un excelente Director Técnico.