No fue una derrota más

Sin mostrar prácticamente nada de lo que el hincha espera, Aguada cayó estrepitosamente frente a Olimpia y la derrota fue el detonante para el cese del cuerpo técnico. Por Néstor Barrosa.

Derrota dura, decepcionante, difícil de digerir por parte del hincha aguatero que volvió a acompañar al equipo en gran número y con toda la ilusión, pero sin recibir nada a cambio. Noche con poco o nada para destacarle a un equipo que luego de tres o cuatro minutos iniciales correctos, se fue de partido en todos los aspectos del juego. No atacó bien, no defendió bien y por varios pasajes se mostró lento, desconcentrado, frustrado y a veces hasta displicente, cosa que sumada a los méritos propios Olimpia hicieron que la visita se quedara con el juego de punta a punta y por momentos, pisando. Por 86 a 68 fue la victoria olimpista, que llegó a manejar una máxima de 27 puntos (76-49).

Problemas repetidos y agravados en el rendimiento del equipo, que por momentos parece depender casi exclusivamente de sus porcentajes de tiro exterior para mantenerse en juego y que, al no lograrlos, pareciera no tener un plan B. Esto, sumado a un rendimiento defensivo que generalmente ha otorgado ventajas a lo largo de la temporada, terminó siendo una vez más combinación letal.

Basta con repasar algunos números colectivos para reafirmar el concepto. El equipo permitió 21 puntos de pérdidas, 22 puntos de contraataque, perdió 19 pelotas, volvió a tirar más triples que dobles (34 vs 30) y prácticamente no fue a la línea (10 libres).

Una victoria inobjetable de Olimpia que cumplió con su plan de juego, mostró un trabajo defensivo que por momentos asfixió al ataque aguatero y en ofensiva supo generar y aprovechar las ventajas. Un partido brillante de Nazione, a quien la defensa aguatera no pudo contener en toda la noche y momentos muy bien aprovechados fundamentalmente por Brian García y Agarbado son parte de la explicación de una victoria categórica.

En filas aguateras, máxima preocupación. El equipo no mostró ni funcionamiento, ni comunicación, ni reacción anímica alguna y tuvo la que tal vez haya sido su peor actuación en la temporada.

La primera consecuencia de la derrota (y su forma) ha sido la decisión de la directiva de poner fin al ciclo de Fernando Cabrera al frente del cuerpo técnico.

De todos modos, si bien es claro que, como líder del grupo, el técnico tiene responsabilidad directa en el funcionamiento del equipo, a esta altura de la competencia no es lo único que preocupa en filas aguateras. Los rendimientos colectivos no han sido buenos pero los individuales, en su mayoría, tampoco lo han sido.