Para el olvido

Aguada tuvo un muy mal clásico, no funcionó ni colectiva ni individualmente y terminó cayendo 76 a 67 ante un Goes que jugó mejor y ganó merecidamente. Por Néstor Barrosa

De punta a punta la derrota clásica de Aguada que fue un cúmulo de imprecisiones durante los 40 minutos y lo pagó claro ante un Goes que en todo momento desarrolló a la perfección su plan de juego y mostró mayor intensidad, juego y concentración.

Ya desde el comienzo del juego se notó a un Goes más prolijo en la generación ofensiva, controlando el ritmo del partido y administrando mejor la bola para encontrar variantes. Todos los jugadores participaban de las ofensivas y la defensa de Aguada no lograba contrarrestarlo.

En el aro de enfrente las cosas tampoco salían. Únicamente Dwayne Davis lograba vulnerar la defensa de Aguilera y se volvía incontenible, pero el resto del equipo no aportaba prácticamente nada. Siempre se caía en el mismo embudo, el de buscar a Davis y que él definiera. El moreno pudo hacerlo y fue lo que mantuvo a Aguada en partido, pero se veía que el equipo no trabajaba las ofensivas y no buscaba generar las ventajas que debía y podía generar. Poca dinámica, poco movimiento, pasarse poco la bola, poco trabajo de cortinas que derivaba en no generar espacios para tiros claros. Problemas que se repitieron a lo largo de toda la noche y con todas las integraciones que se pusieran en cancha. De allí que Feeley e Izaguirre no pudieran lastimar con sus tiros largos y que el equipo terminara lanzando de tres casi sin criterio. El número del partido es claro: 24% en triples (9/37) para un equipo que lanzó igual cantidad de triples que de dobles (38).

El primer tiempo terminó con ventaja de cinco para Goes (36-31) y pensábamos que para lo malo que había sido lo de Aguada la ventaja era corta y que se podía dar vuelta si se lograba corregir errores, pero no fue así. Nada cambió para el segundo tiempo y siguió primando el desorden, la falta de lectura y el apresuramiento ofensivos. Glenn, que ganó y perdió a lo largo de la noche, se hizo importante en el rebote y el goleo, Fede Pereiras elevó el tono defensivo y a partir de recuperos logró correr la cancha y aportar algún punto, pero el juego en esencia no cambió. Goes, de la mano de Fernando Martínez (la figura de la noche) controlaba el ritmo de juego y se combinaba de gran forma con el extranjero Shaw para mantener a Goes al frente.

Pese a que Aguada le puso ganas e intentó reaccionar, los que faltaron a la cita fueron el juego colectivo, la efectividad en defensa y la lectura de juego. En reiteradas oportunidades el rojiverde tuvo la bola para empatar o pasar siempre sucedió lo mismo: un error por apresuramiento, una mala decisión o una buena defensa misionera. Del otro lado de la cancha, Goes siempre encontró una solución ofensiva para mantenerse una o dos posesiones arriba. Martínez lastimó en penetraciones, tiros exteriores y libres, pero también jugando inteligentemente para sus compañeros (20pts, 11ast); el extranjero Shaw lastimó en tiros de media distancia y en la captura de rebotes (26pts, 10reb) y Aguilera puso un triple clave a falta de 1:30 para recuperar cinco de renta y comenzar a cerrar el juego. De allí en más Aguada se vio oligado a cortar y Goes lo cerró con libres.

El goleador aguatero fue Dwayne Davis con 31 unidades, secundado por Ricardo Glenn con 11 puntos y 13 rebotes.

Clásico con balance negativo para Aguada, por el resultado y por el mal rendimiento.