Jugamos mal, perdimos bien

En una noche para el olvido, Aguada cayó 80 a 73 en el clásico de la manera que menos le gusta al hincha. Sin levante. Por Néstor Barrosa

El segundo clásico de la temporada fue derrota para Aguada, que jugó un muy mal partido y fue dominado en trámite y score durante los 40 minutos. Como pasó en varios casos en los primeros juegos de la temporada, el equipo no ingresó en buena forma al primer cuarto. Con muchas dudas en ataque que propiciaron goles de corrida de Goes aprovechando el mal balance defensivo, el rival fue tomando la primera ventaja en el juego por una media de siete u ocho puntos. No se fluía en ataque, no había buena transición defensiva y Aguada se iba abajo el cierre del primer cuarto por 21-12.

El segundo cuarto mostró una mejora en el aspecto defensivo y se logró controlar mejor al ataque misionero, pero la cosa seguía sin mejorar en el aspecto ofensivo. No se veían sistemas, reinaba la confusión y el apresuramiento. Solo Bavosi aportaba algo de generación de juego y un triple suyo, más un par del extranjero Moon fueron lo que le permitieron a Aguada empatar y pasar a ganar 29-26 faltando cuatro minutos. Pero fue un instante, las imprecisiones volvieron casi de inmediato y en esos minutos finales se volvió a fallar. Aguada no anotó puntos en más de tres minutos (volvió a anotar un gol con foul Bavosi recién cuando faltaban 23 segundos). El primer tiempo se iba con igualdad en 32 y pese al muy mal primer tiempo, la sensación era que de mejorar en el juego, el partido se tornaría accesible.

Eso no sucedió.

El equipo volvió del descanso largo tal como había empezado el juego y el partido comenzó a escapársele de las manos, a jugadores y a cuerpo técnico. Lo que se mostraba en cancha era más intenciones que juego. Goes controlaba las vías de gol de Aguada; neutralizó muy bien a Demian que volvió a tener un muy mal partido; Moon no asumió lo que debe para ser un extranjero con sus antecedentes; Pereiras alternó buenas y malas; Curtis estuvo muy solo en la pintura lo que lo llevó a ganar y perder; García, que tuvo la corrección de siempre en el traslado, volvió a mostrarse dubitativo a la hora de lanzar cuando le quedaron tiros claros; y Bavosi, que fue la figura y el más regular a lo largo del partido, estuvo demasiado tiempo en el banco de suplentes.

Goes logró imponer definitivamente su ritmo de juego, pudo correr la cancha, dominó ampliamente el rebote en las dos tablas, fue ganando cada vez más en confianza y comenzó a liquidar el partido. El tercer cuarto terminó en favor de Goes por 10 (55-45). Los diez minutos finales tuvieron la misma tónica e hicieron que la máxima llegara a ser de 22 (72-50). Fue momento de echar el resto, de presionar defensivamente en toda la cancha y dio resultado. Se forzó al error del rival y de ahí comenzaron a venir goles. Aguada colocó un parcial de 11-0 y llegó a los dos minutos finales 11 puntos abajo. Todos pensábamos que la orden desde el banco de suplentes iba a ser empezar a cortar, pero llamativamente eso no pasó. Se permitió que Goes, que no necesitaba más puntos sino que corriera el reloj, manejara posesiones de 20 segundos y para peor, algunos terminaron con conversión y hasta con gol y foul. Grave error, a nuestro juicio, de la dirección técnica. El reloj corrió demasiado y solo se pudo acortar la ventaja a siete puntos.

En definitiva, una noche para el olvido. Goes tomó 52 rebotes contra 39 de Aguada, encontró 22 puntos de contra ataque contra apenas nueve aguateras. A eso sumarle malos porcentajes de tiro: 8 de 32 en triples (Demian 0/5), 19 de 46 en dobles y 11 de 20 en libres.

En materia individual, el más regular fue Federico Bavosi, que además fue el goleador con 21 puntos (más seis rebotes, tres asistencias y sin pérdidas). Lo secundaron Diego García (12 puntos, cuatro asistencias) y Dwayne Curtis, muy solo por momentos, con 11 puntos y nueve rebotes. Y el resto, poco.